domingo, 13 de septiembre de 2015

Bienvenidos refugiados

Tras un largo parón vacacional, no puedo dejar escapar un tema tan serio que está viviendo el mundo, aunque más concretamente la Unión Europea, estas últimas semanas. Se trata de lo que han denominado "crisis migratoria". Esas oleadas de personas que intentan acceder a Europa huyendo de sus países debastados por la guerra.

Qué triste es ver cómo en pleno siglo XXI tenemos una sociedad muy avanzada en unos aspectos pero a la vez tan atrasada en otros. Cómo permitimos que se discrimine a seres humanos que escapan de su pasado, dejando muchas cosas por el camino, por el mero hecho de proceder de países con una economía más pobre que la nuestra. Estamos inmersos en un claro pozo de inhumanidad, en el que nos preocupamos más de que "puedan venir yihadistas infiltrados entre los refugiados" en lugar de aportar todos los recursos que un país medianamente desarrollado, como lo es España, posee.

Por supuesto, no me quiero dejar atrás a toda la gente que se ha volcado con la causa y me ha hecho ver un rayito de esperanza en la población de este país. Por suerte son muchos los ciudadanos que están a favor de darles asilo (como dicta la Constitución) a estas pobres personas. Se han creado campañas de recogida de alimentos, dinero, ropa... por no hablar de las concentraciones realizadas en las calles de muchas ciudades españolas. Gracias por no dejar que este Gobierno nos pisotee con sus mentiras y absurdeces. Todos juntos podemos hacer que todos los que vengan tengan, al menos, una vida más digna (aunque no me cabe duda de que luego los méritos se los atribuirán ellos, los políticos, sin nombrar ni una sola vez al pueblo).

Y en cuanto a las personas que piensan que "ayudaremos cuando estemos bien nosotros" (mensaje que circula por las redes sociales) solo decirles que piensen en el gran exilio de españoles que huían de la Guerra Civil allá por los años 30. Y si esto no les convence, miren las imágenes de quiénes son los que vienen. En la gran mayoría de los casos son familias con menores. Familias que, más que por su bien, buscan un futuro digno a sus hijos donde los únicos ruidos que se escuchen sean los aplausos por un fin de guerra que suponga la reconstrucción de un mundo mejor.

Solo me queda pedir a toda la ciudadanía que se movilice, que consigamos que los muros sean sustituidos por puentes porque ningún ser humano es ilegal. Si entre todos hacemos esto, los de arriba terminarán cediendo y conseguiremos un mundo realmente libre, donde entre todos compartamos lenguas, culturas, tradiciones... y no armas y terror. De no ser así, las cosas seguirán igual y saldrán de una muerte para encontrarse con otra.